Los verdaderos esponsors de este viaje son mis viejos, Alicia y Pablo, mi hermano Omar con su familia, mis amigos y tanta otra gente que siempre me bancaron y apoyaron a lo largo de los años para que este sueño sea una realidad.
Prestando el oído, tirándome unos mangos, ayudándome con la logística, acompañándome en el entrenamiento, a través de unas líneas de aliento en el mail o con unas palabras por teléfono, todos, en la cercanía o a la distancia, fueron empujándome poco a poco en las cuestas del camino hasta llegar a este punto de partida. A todos, simplemente GRACIAS!!!
