32) Visita Aldea Infantil SOS Floridablanca - Colombia
Tan sólo cuatro días después de dejar la Aldea SOS de Rionegro y con 450 kilómetros más bajo las ruedas, el 10 de julio de 2008 llegué a la ciudad de Floridablanca para conocer una nueva Aldea.
El recibimiento fue muy caluroso, con un enorme cartel de bienvenida y banderitas de papel que los más pequeños agitaban afectuosamente en señal de saludo. A diferencia de otras Aldeas, la mayoría de los chicos aquí eran adolescentes. El paseo con Maira se inició con los menores, lo que fue animando de a poco a los más grandecitos, que finalmente también se atrevieron a dar unas vueltas subidos en la bici.
Nos reunimos en el salón de usos múltiples y en medio de un intenso diálogo fui respondiendo las inquietudes del público. Si bien inicialmente parecían introvertidos, no pasó mucho
tiempo antes deque los mayores se soltaran y largaran una pregunta detrás de la otra.
Me instalé en la casa de huéspedes, almorcé con una de las familias y después dispusimos todo en la biblioteca para efectuar una presentación de los videos de las visitas a las demás Aldeas y de las fotos del viaje, que fue todo un éxito.
Los orígenes de la Aldea
La Aldea SOS Floridablanca surgió como respuesta para la población afectada por la violencia de la región del Magdalena Medio colombiano, entrando en funcionamiento en agosto de1999.
Oficialmente inaugurada el 1 de marzo del 2001, fue la cuartaAldea Infantil SOS deColombia y se ubica en la provincia de Santander, a sólo doskilómetros al sur de Bucaramanga, cerca de la frontera con Venezuela.
Emplazada en un terreno de 18.000 m², consta de 13 casas familiares en las que 115 niños, niñas y jóvenes (entre los cinco y 18 años de edad) encuentran un nuevo hogar. La Aldea Infantil SOS dispone, además, de una casa para el director de la aldea, una para huéspedes, otra para las tías SOS, un edificio administrativo y zonas de recreación.
En enero de 2006 se abrió un Hogar Juvenil SOS en la ciudad de Bucaramanga, donde se alojan seis jóvenes de la Aldea Infantil SOS. Habitualmente los jóvenes de la aldea se trasladan al hogar cuando comienzan su formación profesional, recibiendo el apoyo de personal idóneo
para guiarlos en el proceso de independización del hogar.
Por otro lado, en febrero de 2006 inició sus actividades en la ciudad el Centro Social “El Reposo”. Este programa nació como respuesta a la problemática del sector, como altos índices de delincuencia, desempleo, desplazamiento, pobreza y violencia intrafamiliar. Se han establecido alianzas para crear un espacio con el fin de adelantar un programa de fortalecimiento familiar y desarrollo comunitario y trabajar de forma mancomunada en la prevención del abandono infantil. Actualmente se atienden 220 niños y niñas y 103 familias.
Cumpleaños, faringitis…y un nuevo proyecto!
Había llegado a la Aldea SOS de Floridablanca con fiebre, adolorido y casi sin energías. Me había pescado una faringitis aguda que, consulta médica mediante, decretó que me tomara un par de días de reposo obligado. Eso no impidió que la noche de mi llegada la gente de la Aldea me sorprendiera con un emotivo agasajo adelantándose al festejo de mi cumpleaños. A pesar de mi estado lamentable, abundaron los bailes, la torta y la alegría de las tías y los integrantes de mayor edad del lugar.
Los días subsiguientes me la pasé visitando las distintas familias y
compartiendo los momentos con los chicos, mientras lentamente me recuperaba de mis dolencias de salud. A partir de esa enfermedad y de lo ajustado que venía con los tiempos para llegar a Ushuaia antes del invierno austral, comencé a evaluar la posibilidad de hacer un cambio de planes y extender esta travesía por un año más. Así podría incluir todos los países Sudamericanos con Aldeas SOS, incrementar el número de visitas y pasar más tiempo con los chicos en cada Aldea.
Me encontraba en pleno conflicto existencial acerca de qué rumbo tomar cuando la carta de una niña de 9 años, Nubia, me dio el
empujoncito que estaba necesitando para definir mis ideas. Su tristeza por no poder quedarme más tiempo con ellos en la Aldea me hizo ver que este proyecto social merecía más tiempo y dedicación y por ello, a partir de ese
momento, comenzó a cimentarse en mi cabeza un nuevo plan de viaje, mucho más extenso y con un rumbo marcado principalmente por las visitas a las Aldeas Infantiles SOS.
Mi estancia transcurrió entre alguna que otra sesión de mates (con poco éxito, por cierto), infructuosas clases para que aprendiera a hacer pulseritas de hilo, sesiones de costura, fabricación de nuevos carteles para las alforjas y fotos a más no poder. Cuando partí de esta Aldea, salí a rodar llevándome conmigo algo muy valioso: las muestras de cariño y afecto que prolongarán esta travesía por doce meses más…
Querés dar una mano?
La ayuda de todos nosotros es fundamental para que estos niños y niñas y jóvenes puedan crecer en un ambiente familiar adecuado, con amor, respeto y seguridad. Podés ser parte de este futuro con esperanza colaborando con una donación. Te sumás?
Para realizar donaciones directamente a las Aldeas SOS de Colombia pueden hacerlo por medio del siguiente contacto:
www.aldeasinfantilessos.org.co
Oficina de Recaudación de Fondos Colombia
Dirección: Carrera 57 A N. 44ª- 38 - La Esmeralda
Teléfono/Fax: 315-3739 / 482-1048
e-mail: amigo.sos@aldeasinfantiles.org.co
comunicaciones@aldeasinfantiles.org.co
Desde ya, MUCHAS GRACIAS POR SU CONTRIBUCIÓN!!
Agradecimientos
Carlos Garcia Torres, director de la Aldea SOS Floridablanca, por facilitar los recursos necesarios para que esta visita fuera posible y por brindarme la atención médica que precisé por mi enfermedad.
A todo el personal de la Aldea y los voluntarios que realizaron un gran esfuerzo para organizar mi recepción.
Laura Mendivil Anaya, de la Oficina de Comunicaciones y Recaudación de Fondos en Bogotá, por hacer las gestiones tendientes a la concreción de mi visita.
A todas las tías, mamás, niños y jóvenes de la Aldea SOS Floridablanca, por la cálida acogida en el seno de sus hogares. En particular a la tía Gladis y los chicos de la casa 4, por atenderme con tanto interés y esmero mientras estuve enfermo.
Nubia, por darme el impulso que me hacía falta para extender mis alas y volar aún más alto.