*** LAS CRÓNICAS ***

3) Los primeros kilómetros (Cantwell, Alaska, 12 Junio de 2007)


Alaska, la última frontera. De sólo mencionarla dos cosas vienen a la cabeza inmediatamente: frío y osos!! Bueno, Alaska es mucho más que eso…

Los beneficios de la lluviaEs un estado de los Estados Unidos que tiene aires de país en sí mismo. No por sentimientos separatistas, sino por su lejanía geográfica y sus características particulares. Sólo 600 mil personas habitan este vasto territorio, de las cuales la mitad se congrega en la desparramada Anchorage.

Frío, sí, pero más en el invierno. A pesar de ser una de las primaveras más frescas de los últimos años, no es tan terrible. Osos, también, por lo que hay que tomar ciertas precauciones antes de adentrarse en sus terrenos. Alaska es eso: territorio natural ocupado por sus habitantes autóctonos. Los humanos somos una mera minoría de paso.

Avanzan los RV´sPero qué más es Alaska para un visitante como yo? Después de unos días en estos pagos puedo decir que también es sinónimo de avionetas, medio de transporte casi tan habitual como los autos y que siempre se ven por los cielos. RVs (“Recreational Vehicles”), unas casillas rodantes inmensas que atestan las rutas con sus sobredimensionados tamaños, a veces arrastrando consigo vehículos 4x4, kayaks, bicicletas…y hasta carritos de golf!!!! Generalmente sólo van habitados por una pareja de jubilados que vienen a recorrer estos caminos luego de una vida de trabajo. Consumen toneladas de combustible y monopolizan la circulación. Tanto es así que los sitios que figuran como campamentos sólo están pensados paralos RVs!! Los acampantes en carpa somos una minoría exótica…

También he visto pasar decenas de Harley Davidson en lo que supongo será un recorrido muy popular en el verano boreal.

No podían faltar en el combo los habitantes más populosos de la región…no son los osos, ni los alces, ni los zorros…son los mosquitos!!! Donde uno vaya, allí estarán. Y si hay agua cerca, atajate!! Tienen una voracidad infernal e inagotable, y parecen sabes exactamente qué centímetro de piel no ha sido cubierto por el repelente para deleitarse con uno…

Pero cómo fueron estos primeros 450 km de camino? Arranqué el lunes 4 de Junio de 2007 desde la casa de los Kullberg, en Anchorage. Una leve lluvia caía y se mezclaba con las lágrimas de emoción y alegría que sentía al descender el camino. Rick me había dicho: “mis mejores viajes siempre empezaron con lluvia”…no dudo que ahora no sería la excepción!!

Hacia talkeetnaEl primer día recorrí 100 km hasta llegar a Palmer. Al principio pude evitar la transitada autopista recorriendo una cómoda bicisenda. Luego opté por la “Old Glenn Hwy”. Tal vez no tendría tanta banquina para circular, pero el flujo de vehículos era menor…y sin tanto ruido!!

Las pocas trepadas que tuve me dejaron algo bien en claro: la bici pesa demasiado y aún no estoy en pleno estado físico!! La menor inclinación del camino era un ancla que me tiraba hacia atrás. Podré pilotear esto más adelante???

Al menos el paisaje discurría entre abundantes arboledas, lagos que a la vez son pistas de aterrizaje, y casas de todo tipo y estilo…

chau cauchoDe a poco descubrí algo también típico de estos pagos: los carteles de propiedad privada invitando no muy gentilmente a la gente a que no se meta en territorio ajeno. Muchas personas vienen a Alaska escapando de algo en la sociedad que dejan atrás y se nota que no quieren ser molestados…en un lugar con tanta portación de armas, mejor no tentar la suerte, no?

A pocos km de Palmer (bah, millas, que son largas y desaniman de lo poco que avanzan por día en relación con los kilómetros) tuve mi primer reventón! Y no pinchazo, reventón! La presión en la cubierta era muy alta y simplemente explotó la cámara trasera. Para colmo un furioso viento había surgido de la nada y soplaba violentamente generando una nube de polvo que reducía la visibilidad a cero…bienvenido al viaje!!!

Palmer StationLlegué a Palmer a las 18:30 después de una larga jornada. Contento y agotado a la vez. Mi primera parada después de la invernada antártica fue en la estación Americana Palmer. Ahora mi primera etapa en este viaje culminaba en Palmer!!!

Recalé en lo de Jesse Owens, un amigo de los Kullberg. Jesse resultó ser un ejemplo de temple y determinación. Un accidente lo dejó parapléjico en su juventud, lo que no impidió que a lo largo de su vida realizara más actividades al aire libre que mucha gente activa que conozco…toda junta!!!

Desde cruzar glaciares, subir montañas, hacer kayak, acampar en el “bush” incluyendo un enfrentamiento casi mortal con un oso negro, Jesse ha vivido plenamente su vida. Un ejemplo digno de observar. Y él mismo construyó los implementos para poder desplazarse. Un mago de la creatividad y la soldadura!

 Jesse OwensCuando me invitó a hacer kayak si me quedaba un día más en Palmer, no lo dudé un instante. De paso me vendría bien para ajustar algunas cosas en la bici.

Continué el miércoles con rumbo a Wasilla. Según los propios locales, la “axila” de Alaska. Se veían muchos vestigios de urbanización a los costados del camino, poco atractivos paisajísticamente hablando…

Igualmente seguía avanzando por una perfecta ciclovía que se extendía al menos hasta Willow, unos 50 km más adelante. El día acompañaba con el sol y la temperatura era más que agradable. Al costado de la ruta había muchos trailers pequeños que ofrecían café “expresso”. Comparado con el café que solemos tomar en Argentina, éste más bien se parece a agua turbia,  pero lo bueno es que siempre viene en cantidades abundantes (los vasos chicos no existen!!) e inclusive en muchos lugares se puede llenar la taza cuantas veces se quiera!!! Genial!!!

Terminé el día acampando al lado del lago Kashwinta. Ví un sendero que no decía nada sobre no pasar y me mandé. Encontré un buen lugar de acampe a unos 50 metros de la carretera y 20 del lago. El gran temor era si habría osos por ahí…tan cerca de la ruidosa ruta? Nooooo….

camping y taller mecánicoIgualmente hice más o menos todo lo recomendado para las circunstancias: cocinar lejos de la carpa, colgar la comida y cremas olorosas (especialmente el dentífrico) en un árbol alejado (la famosa disposición en triángulo)…y hasta mear alrededor de la carpa!!! Sin descartar el tener a mano mi “Bear bell” para hacer ruido (difícilmente más que los autos que pasaban por ahí) y el aerosol de pimienta que me había regalado Rick en Anchorage…nunca se sabe!!! Y después de tantas historias escalofriantes…

Obviamente, de osos ni hablar!!! No vi nada…

Al día siguiente llegué a Talkeetna, después de un desvío de 25 km. No estaba seguro de ir hasta allí o no, ya que debería retornar por el mismo camino, cosa tediosa si las hay con tanto equipaje a cuestas! Pero me habían dicho que no debería perdérmelo…y tenían razón!!

Apenas llegué a la pequeña y turística villa una pareja mayor se puso a charlar conmigo. Me contaron su viaje en crucero por el extremo sur del continente…y la señora se convirtió en mi primer esponsor oficial al doname 5 dólares!! Qué grande!!!

Meghan y su clarineteDespués conocí a Meghan, una piba profesora de circo que hablaba perfecto español y que me invitó a quedarme con ella en el trailer-depósito de jockey donde estaba parando mientras dictaba un curso para los niños del pueblo.

Decidí quedarme un día más y recorrer con más detalle ese hermoso lugar donde confluyen tres grandes ríos y el Denali (o Mt. McKinley) se deja ver majestuoso cuando el clima lo permite.

Desde hace un tiempo Talkeetna es la base de lanzamiento para las expediciones que intentan subir el Denali, la montaña más alta de Norteamérica. Las avionetas salen desde el pueblo y dejan a los escaladores en los campamentos base que plantan en sus glaciares.

Cuando el flujo de turistas cesa y regresa la calma al minúsculo centro del pueblo se puede apreciar con plenitud la belleza del lugar. Ver el sol casi a medianoche en las orillas del río Susitna es un espectáculo único…

Meghan no sólo ofició de guía y anfitriona, sino que también intentó (infructuosamente) enseñarme malabarismo y me agasajó con un mini recital de clarinete…ídola!!

Mi primer oso!El sábado, al salir de Talkeetna, tuve mi primer encuentro cercano con un oso! Venía subiendo la bicisenda camino al cruce con la ruta principal cuando ví asomarse la cabeza de un grizzly! Por unas fracciones de segundo se me detuvo el corazón! Pero luego me llamó la atención cómo se movía…estaba danzando??? Siiii!!! Al subir un poco más el misterio se develó: era un flaco disfrazado promoviendo el “Happy Bear Coffee Shop”!!! Qué susto me pegué!!

Durante los tres días siguientes recorrí la transitada Parks Hwy con destino a Cantwell. Acampé en sitios organizados por el Parque Estatal Denali, de modo que había un poco más de seguridad respecto a la presencia de osos…o no!

Al segundo día un vidrio me abrió la cubierta trasera dejándola inservible. Fue un día corto ya que Maira venía reclamándome algunos mimos…si en tan poco tiempo ya había perdido una cubierta y una cámara, cómo sería cuando llegara al ripio???!!!

pasado por aguaEl lunes 11 de Junio amanecí bajo el agua. Llovía y bastante. En una pausa del temporal aproveché para levantar campamento y seguir viaje. Fue un día muy húmedo! La lluvia me acompañó durante gran parte del día testeando la voluntad y la resistencia del cuerpo.

Pero la recompensa fue inmediata: las vistas de las montañas entrecortadas con las nubes bien valió la pena! Asomándose entre los bosques, se elevaban hacia el horizonte como jugando a las escondidas todo el tiempo…espectacular!

Al salir al camino me encontré con otro ciclista: Aaron (o algo así), médico, del norte de Alemania, que con sus 65 años había recorrido en dos días lo mismo que yo en casi una semana!! Su bici era un híbrido de carrera adaptada para vajar…y llevaba una tercera parte de mi equipaje! Qué ejemplo de sencillez!!!...y de perseverancia alemana! Cubría casi 150 km diarios, con un paso muy lento y tranquilo. Como él mismo me dijo: “no tiene que ver con la velocidad, son las horas que uno pasa sobre el asiento”. Y vaya si tenía razón! Ese día había comenzado a las 5 de la mañana!!!

AaronMe contó de sus incontables viajes anteriores por Norteamérica y Europa y de sus futuros proyectos por Africa…un ejemplo!!! Después de recorrer los primeros kilómetros juntos seguí a mi ritmo. Me esperaban unas cuantas subidas y no quería llegar muy tarde a Cantwell, a unos 70 km de allí…

Luego de cruzar el “Broad Pass” con sus 750 m de altura (el primero de unos cuantos por venir) y disfrutando de vistas panorámicas cautivantes como pantalla de fondo, a eso de las 17 llegué a Cantwell.

La lluvia me retuvo un día más en este pequeño poblado de 100 habitantes esperando a que el clima y las condiciones del camino mejoren… es puerta de entrada a lo inhóspito con la Denali Hwy…primera prueba en camino de ripio, subidas pronunciadas y…tierra de osos!!!

Hasta la próxima!!



Más fotos de esta crónica:

recorriendo ciclovías
Bienvenido!
Sol de medianoche

El Denali Broad Pass Paisajes del camino

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