Qué se siente antes de la partida?
Madrugada del 4 de Junio de 2007. Hace rato que la aguja del reloj pasó la medianoche…aún hay claridad en el cielo de Anchorage, Alaska. No puedo dormir. La ansiedad me supera. Tantos años de preparación y de soñar para que en unas horas nomás empiece a convertirse en realidad.
Miles de preguntas pugnan por una respuesta en mi cabeza: aguantará la bici el peso excesivo que voy llevando? Cómo me saco más cosas de encima? Me darán las piernas? Entrará todo arriba de Maira? Será maniobrable? Podré trepar cuestas con semejante carga? Se convertirán en realidad las escalofriantes historias que he oído en estos días sobre los osos???? Sería hipócrita si no reconociera que semejante empresa me genera un poco de temor...
El mapa global se reduce y confina a uno mucho más pequeño, el del día a día, de unos cuantos kilómetros nomás. De planificar recorrer miles de kilómetros me pregunto si podré hacer los primeros hasta el pueblo de Palmer...las cosas más chicas comienzan a tomar real dimensión.
Una emoción tremenda me invade al pensar en el largo camino recorrido y toda la gente que me ayudó a llegar hasta acá. El efecto es inmediato: la carga se aliviana, el camino es cuesta abajo, el viento sopla a mis espaldas...
Sólo algunas horas más...la rueda ya está girando...
Cuál será la cábala para el inicio? Dos canciones, que desde hace rato me hacen pensar en esta travesía y no dejan de erizarme la piel y humedecerme los ojos. “Sea” de Jorge Drexler, y el tema de apertura de la película “Diarios de Motocicleta”. Estoy lejos de ser un “Che”, pero como le pasó a él, estoy seguro de que no volveré siendo el mismo.
La felicidad y la alegría se entremezclan con todas esas dudas que me asaltan. Se siente extraño. En poco rato nomás volveré a subirme a la bici, esta vez en una odisea con mayúsculas, para experimentar una vez más ese sentimiento que me impactó la primera vez y me trajo hasta este punto del camino: la libertad.
Se vienen conmigo??

Esta vez, de agradecimiento. Porque no estaría acá si no fuera por toda la gente que confió en mi locura y me apoyó sin dudarlo un segundo para que pudiera comenzar a vivir mi sueño.
Son muchos, muchísimos los que de una manera u otra colaboraron y me trajeron hasta el extremo norte del continente Americano.
Y en particular en esta etapa final, no quería dejar de expresar mi eterna gratitud a mi “hermano” Marco Fania, que junto con Emma y Tonny me recibieron en su hogar como a un hijo más. Tan así que Emma intentó convencerme durante todo este tiempo de que me quedara en su casa y no hiciera semejante viaje de locos. Sólo una madre puede brindar semejante muestra de amor! Sin ellos jamás hubiera sido posible esta transición antes del viaje.
A Sebastien, por su incondicional amistad, cargada del orgullo enorme de saber que va por la misma senda de la bici comenzando su propio viaje por Quebec en estos días.
La barra del Sedna, que me brindó su cariño y amistad en estas semanas. Amelie, Mariano, Francois, Stevens...gracias!!
Y a la familia Kullberg, que me abrió las puertas de su hogar y me ayudaron aquí en Anchorage con todo lo que necesitaba en estos días previos antes de la partida. Rick, Kris, Max, Bjorg... por su hospitalidad y generosidad sin límites, gracias de corazón!
Las palabras de aliento
En los momentos más difíciles y cuando parece que la trepada se hace imposible de superar, son las palabras de aliento de los amigos las que nos empujan a seguir. Quería compartir con ustedes algunas de las tantas que recibí en estos días y que tan bien me han hecho y me siguen haciendo cada vez que las leo...
“Coraje es hacer aquello que temes. No puede haber coraje sin miedo”
Angel
“Que el viento sople siempre a tus espaldas. Que el camino se eleve hasta encontrar tus pies. Y...que el diablo se entere de que has partido media hora después de que llegaste al cielo”
Johnny
“El sentimiento rompe las fronteras y vence las distancias”
Natu
“Al mundo y su gente, al viajar y sus sorpresas, a la vida y su magia”
Kathy
“Tu viaje les da a los demás el coraje para realizar sus propias locuras! Que ese conocimiento aliviane tu carga y acelere tu andar”
Trevor
“Cuando te sientas solo, mirá a la luna...ella nos observa cada día. Entonces no te sentirás tan lejos”
Amelie
“Para recorrer grandes distancias jamás hay que preguntarle el camino a quien no sabe perderse”
Catherine
“Los desafíos te llevarán lejos, que los afectos te traigan de vuelta”
Susana